«Hasta el día de hoy, el aroma del té verde caliente junto al dulce incienso del aserrín de madera hace que mi corazón se detenga por un instante, y casi puedo escuchar el lejano ruido de las cigarras que chillaban al ritmo del golpe de martillo de un maestro artesano. Mi nombre es Hana Aoki, pero los que me conocen, me dicen Kinzen.»